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‘Los olvidados’ de Tim Tzouliadis: americanos bajo el terror de Stalin

Hoy que miramos al comunismo desde el conocimiento de su fracaso económico y sus crímenes políticos resulta difícil de entender el atractivo que podía tener en plena Gran Depresión para miles de jóvenes trabajadores americanos que veían en la joven Unión Soviética (sólo tenía 12 años cuando estalló el crack bursátil del 29) no sólo un lugar donde trabajar, sino la esperanza de un mundo mejor.

En ‘Los olvidados’, que publicará Debate este mes, Tim Tzouliadis hace un repaso de un fenómeno desconocido: el de la emigración desde Estados Unidos a la URSS en los años treinta. Miles de trabajadores especializados atendieron a la llamada de Moscú (en ocasiones para trabajar en la fábrica del caduco modelo A que Ford estableció en Nizhni Novgorod mientras cerraba otra en Detroit) para formar parte del experimento soviético. Muchos, casi todos, sucumbieron al Terror que se desató en 1937 y que se extendió, en diferentes oleadas, hasta el final del Estalinismo. Vorkutá o Kolimá, campos de exterminio disfrazados de campos de trabajo se convirtieron en sus residencias. A ellos y a sus hijos hay que sumar, a los militares americanos que pasaron de los campos de prisioneros de guerra de la Alemania nazi al Gulag soviético, o a los que capturaron norcoreanos y chinos en la Guerra de Corea y que también entregaron a la URSS.

El título (el original, The Forsaken, también puede traducirse por Los abandonados), hace referencia a la escasa e ineficaz protección que recibieron de las autoridades estadounidenses. En algunos casos, porque temían que los que querían volver fueran en realidad; en otros, porque los embajadores americanos en Moscú estaban subyugados por Stalin; en ocasiones, porque las autoridades soviéticas les habían privado de sus pasaportes americanos; al entrar la URSS y Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, por no desairar a un enemigo; y, finalmente, en plena Guerra Fría, por no arriesgarse a una Guerra Mundial por unos cientos de personas.

Por supuesto, el episodio de los americanos en la URSS es una gota de agua en el océano del Terror desatado por Stalin, pero Tzouliadis (inglés de origen griego), al poner nombres y apellidos a las víctimas y los supervivientes, nos acerca sus historias.

La editorial tiene aquí una entrevista promocional con Tim Tzouliadis.

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