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Oído: Anne Sofie von Otter y ‘Douce France’, las dos caras del siglo XX

Anne Sofie von Otter, en la entrega de los premios Grammi suecos en febrero de 2013. Autor: Frankie Fouganthin (CC). Vía: Wikimedia.

Anne Sofie von Otter, en la entrega de los premios Grammi suecos en febrero de 2013. Autor: Frankie Fouganthin (CC). Vía: Wikimedia.

El siglo XX tiene muchas caras, pero en lo musical, muestra dos esencialmente: la música clásica, o culta, o seria, o académica (aunque precisamente lo que hicieron muchos compositores fue precisamente romper con la academia) y la música popular, entendida como todo lo que no es clásica, jazz y, paradójicamente, folk. El 4 de diciembre, en la sala de cámara del Auditorio Nacional, la mezzosoprano sueca Anne Sofie von Otter mostró esas dos caras en su recital Douce France. En la primera parte, ofreció una serie de canciones de compositores clásicos como Reynaldo Hahn, Francis Poulenc Charles-Valentin Alkan o Camille Saint-Saëns, nacidos en el XIX y muertos (excepto Alkan) en el XX. En la segunda, temas de Kosma, Trenet,  Legrand o Moustaki, además de Göttingen, ese hermoso canto a la reconciliación que escribió Barbara, una judía francesa, tras visitar esa ciudad alemana cuando seguían vivos los rencores de la Segunda Guerra Mundial, y de cuya publicación se han cumplido 50 años en 2014,

Para los cantantes clásicos, el cambio de estilo a la música moderna no es siempre sencillo, ya que suelen recurrir a similares soluciones técnicas a las que necesitan en la ópera o el lied. Von Otter interpretó en estilo las dos partes del programa, y, para conseguirlo, en la segunda cantó con micrófono (es una pena que el suyo estuviera un poco bajo en comparación con el volumen de los instrumentistas). Acompañada por el excepcional viola Lawrence Power, Bengt Forsberg, al piano y Bengan Janson en el acordeón, ofreció un recital cálido y lleno de profesionalidad. Se esforzó en presentar buena parte de las canciones en español e inglés (curiosamente, no utilizó el francés aunque, por la edad del público, lo hubieran entendido mejor) y se mantuvo en el escenario durante las partes instrumentales, lo que siempre es una muestra de respeto a sus compañeros. Como propina, ofreció la Noche Azul de Ernesto Lecuona.

Y, para quienes dicen que la cultura es cara, el recital, organizado por el Centro Nacional de Difusión Musical, costaba solo 20 euros.

Douce France es un disco editado por Naïve Classiques. Aquí viene un pequeño vídeo promocional sobre el doble álbum, que está propuesto para un par de Grammys.

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