Saltar al contenido.

‘House of Cards’: Urquhart, Underwood y Ricardo III o cómo llegar al poder en tres siglos distintos

House of Cards, el drama político inglés por excelencia, tardó 23 años (contados desde su primera emisión) en tener una versión americana, que es muy diferente en tono y trama, aunque las dos hunden sus raíces en Ricardo III, la obra de Shakespeare sobre el ascenso al poder del malvado duque de Gloucester. Ian Richardson protagonizó las tres temporadas originales como Francis Urquhart; en Estados Unidos, Kevin Spacey es Frank Underwood.

Francis Urquhart

Francis Urquhart (Ian Richardson), ante la sede del Parlamento británico.

La versión inglesa está compuesta por tres miniseries de cuatro capítulos: en la primera. Urquhart se enfrenta al primer ministro; en la segunda, al rey; en la tercera, a su propio legado. Es revelador de la libertad con la que actúa la BBC que, para que la historia avanzase, no tuviese reparos en matar a la Reina de Inglaterra y a Margaret Thatcher, bien vivas entonces.

Hay muchas diferencias entre las dos series. El sistema político, por supuesto. El ritmo narrativo, ya que la primera temporada de la versión americana es ya más larga que la serie completa inglesa. Pero quizá lo que mejor muestra cómo ha evolucionado el mundo en estos 23 años es la evolución de la mujer. Aunque en las tres tandas del House of Cards original aparecen mujeres en puestos de poder, su papel es secundario respecto al de los hombres: prácticamente, están destinadas a ser seducidas, de una forma u otra, por Francis Urquhart. No es así en la serie americana, en la que ocupan el mismo lugar que los hombres.

Y esto se nota, especialmente, en el papel de la esposa de Urquhart/Underwood. Elizabeth Urquhart (Diane Fletcher) tiene un objetivo claro: conseguir el mayor poder (y dinero) para su marido. En cambio, Claire Underwood  (Robin Wright) tiene sus propios propósitos, que no siempre coinciden con los de Frank. Es evidente que Elizabeth está cortada según el patrón de Lady Macbeth (si bien es cierto que Urquhart no necesita demasiado que le animen para hacerse con el poder); Claire se aparta de él, al menos en la primera temporada. No es una segundona, es también Ricardo III.

También son diferentes Urquhart y Underwood, que comienzan las series siendo jefes de sus grupos parlamentarios. A pesar de sus diferentes aspectos, Richardson, con 56 años, tenía en 1990 sólo dos años más que los de Spacey en 2013. El inglés es mucho más decidido que el americano, menos sensible a la influencia exterior: tiene, en general un mayor control sobre los acontecimientos. Y da la impresión de tener mucho más claros cuáles son sus objetivos. Urquhart es un conservador de la línea dura, mientras que Underwood es un demócrata (hubiera sido gracioso verle en un puesto en la administración Bartlet), aunque, por supuesto, no tiene el menor interés en el efecto de sus políticas en los ciudadanos.

Frank Underwood

Frank Underwood (Kevin Spacey), en su despacho.

De la serie original, la versión americana hereda los apartes en los que Urquhart/Underwood se dirige a la cámara. En el teatro, los apartes están hechos para que el público conozca los pensamientos del personaje. Urquhart y Underwood no hablan en voz alta: se dirigen al espectador y, al romper la cuarta pared, le convierten en su cómplice. Es curioso que en la versión americana esa costumbre desaparezca en un episodio, el octavo, en el que Underwood visita la academia militar en la que estudió, y en el que se muestra como es ante sus antiguos amigos.

Los apartes de la primera versión de House of Cards hunden sus raíces en el teatro de Shakespeare. Toda la serie está tratada como una actualización de Ricardo III o de Macbeth, (sobre todo de la primera) y las frecuentes citas shakesperianas de Urquhart contribuyen a dar esa sensación. Ian Richardson era uno de los actores que estuvo en la fundación de la Royal Shakespeare Company, de la que formó parte entre 1960 a 1975. Uno de los papeles que interpretó fue el de Ricardo III, en 1970, muchos años antes de ser Urquhart.

¿Hay una influencia mutua entre House of Cards y el Ricardo III de Richard Loncraine, ambientado en una Inglaterra nazificada? Es improbable. Richard Eyre llevó a los escenarios su versión de Ricardo III (en la que se basa la película), con Ian McKellen como protagonista, en 1990, el año del estreno de House of Cards. La película, de 1995, sí puede tener alguna referencia a House of Cards.

A la izquierda está el discurso de Gloucester con el que se abre Ricardo III en la película de Loncraine; a la derecha, una escena de la primera temporada de House of Cards.

Parecidos razonables.

Por cerrar la influencia de Ricardo III, esta es la versión del propio Kevin Spacey, puesta en escena en la época en la que el proyecto de House of Cards ya estaba en marcha, bajo la dirección de Sam Mendes. Spacey ya había interpretado el papel del Gloucester en 2005.

Las tres temporadas de la versión inglesa de House of Cards pueden verse en Filmin; la primera temporada de la versión americana, en Wuaki.tv, y las dos temporadas, por el momento, en Canal + Series. Las tres novelas de Michael Dobbs en las que está basada la serie se pueden comprar desde España a través de Amazon, tanto en versión de papel como para Kindle.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: