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Leído: ‘París-Austerlitz, una historia de amor masculino

 

Rafael Chirbes

Rafael Chirbes, en Denia en junio de 2014. Foto: Mikel Iturria.

 

NH555_Paris-Austerlitz.inddUnos meses antes de morir, el 15 de agosto de 2015, Rafael Chirbes dejó terminada la novela París-Austerlitz, que acaba de editar Anagrama.

París-Austerlitz es la historia del amor, “masculinamente serio” (como escribió Miguel Hernández), entre un joven español, de familia acomodada, pintor y comunista, que viaja a París más por alejarse de su familia que por política y Michel, un obrero cincuentón con el que vive.

Mientras Crematorio y En la orilla eran dos novelas escritas para explicar, respectivamente, la corrupción y la crisis en la España de principios del siglo XXI, la obra póstuma de Chirbes (con sus 160 páginas, breve en comparación con las anteriores) gira exclusivamente en torno a la relación entre Michel y el anónimo narrador de la novela: una relación en ocasiones obsesiva y siempre complicada por las diferencias culturales y sociales.

Toda la obra se tiñe de la relación de los dos protagonistas con sus padres, especialmente en el caso de Michel, hijo de un suicida y de una mujer que, tras haber sido prostituta durante la guerra, se casa en segundas nupcias con un mafioso.

La pobreza, como condición física, pero también como problema moral, planea sobre París-Austerlitz.

La culpa de todo siempre la tenía la pobreza. Y una especie de indefinido temor al destino que es propiedad exclusiva de los pobres.

El trasfondo de la novela son las visitas, cada vez más espaciadas, del pintor a un Michel enfermo, moribundo, de sida (una palabra que no aparece en todo el libro). Hoy, con la enfermedad si no vencida sí dominada, hemos olvidado cómo sacudió la plaga (expresión que sí utiliza Chirbes) los años ochenta, y qué capacidad tenía para estigmatizar a los enfermos y a quienes les rodeaban.

París-Austerlitz es una historia triste sobre un amor y un desamor anclado en la tierra y en físico y que tiene algo de prosaico, como reconoce uno de los personajes.

¿A qué retórica podemos acogernos que nos engatuse este fin del siglo XX?, ¿quién levantará poesía de eso?

 

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